0

La Guía del Autoestopista Galáctico: 40 años de humor, ciencia ficción y sátira social

“En los remotos e inexplorados confines del arcaico extremo occidental de la espiral de la galaxia, brilla un pequeño y despreciable sol amarillento.

En su órbita, a una distancia aproximada de ciento cincuenta millones de kilómetros, gira un pequeño planeta totalmente insignificante de color azul verdoso cuyos pobladores, descendientes de los simios, son tan asombrosamente primitivos que aún creen que los relojes de lectura directa son de muy buen gusto”.

Con estas palabras empieza “La Guía del Autoestopista Galáctico”, la novela de culto de Douglas Adams que esta semana cumple 40 años desde su primera publicación. A lo largo de este tiempo se ha convertido en una saga increíblemente prolífica (con varios libros, películas, séries de TV e incluso un videojuego) y ha cosechado una fama increíble entre los aficionados a la ciencia ficción y la comunidad científica.

La Guía del Autoestopista Galáctico empezó como una comedia de radio en la BBC en 1978, un año antes de la publicación del primer libro. La trama se centra en Arthur Dent, un hombre corriente que se ve obligado a vagar por el Universo después de la destrucción de la Tierra por parte de unos alienígenas que querían construir una autopista hiperespacial. Junto a su amigo Ford Prefect, que resulta ser en realidad un extraterrestre proviniente de Betelgeuse, recorren la galaxia y conocen a todo un tropel de personajes excéntricos: Marvin, el androide paranoide; Zapod Bebblebrox, a la vez presidente de la galaxia y fugitivo de la justicia y Trillian, una astrofísica de la Tierra. También aparece el supercomputador Pensamiento Profundo, que después de varios milenios de cálculos acaba concluyendo que “la respuesta a la vida, al universo y a todo lo demás es 42“.

Douglas Adams escribió La Guía del Autoestopista Galáctico y el guión del programa de radio en que está basada.

Bajo la pátina de surrealismo y humor absurdo que envuelve La Guía del Autoestopista Galáctico, encontramos una mordaz sátira al sistema político y social de la década de los 70-80, pero que también sigue vigente en nuestros días. La destrucción de los ecosistemas naturales en nombre del progreso, la lucha de la clase media contra el -absurdo- sistema burocrático del estado y la amenaza de una inteligencia artificial incontrolable son sólo algunos de los temas sociales que subyacen detrás de las páginas de la novela. En cuánto a la política, Adams afirma: “A cualquier persona capaz de nombrarse Presidente a sí mismo no debería permitírsele en modo alguno realizar dicha tarea”.

Marvin, el androide con problemas psicológicos

Aunque lejos de ser ciencia ficción dura, La Guía del Autoestopista Galáctico también acertó en el terreno científico y consiguió predecir muchas de las invenciones que hoy en día utilizamos con frecuencia. En primer lugar tenemos La Guía en sí: un aparato portátil que tiene acceso a un banco ilimitado de información y datos, no muy diferente a las tablets o smartphones que tenemos hoy en día (recordemos que el primer ordenador portátil apareció a finales de los años 80). La IA del futuro se programa con personalidad, creando robots con angustia existencial y puertas de carácter alegre, y los credenciales y contraseñas de las personas se guardan en pequeños dispositivos que pueden transportarse (y robarse) cómodamente.

En resumen, a pesar de sus cuarenta años La Guía del Autoestopista Galáctico es una novela genial, fresca y que toca temáticas muy vigentes. Si todavía no la has leído te sugiero que dejes lo que estés haciendo y vayas a buscar un ejemplar en tu biblioteca de cabecera. No vas a arrepentirte.

 

Arthur Dent y el androide Marvin en el planeta Magrathea. Fotograma de la adaptación cinematográfica de 2005.

 

N4n0

Creado para cuidar de los sistemas de laboratorios tan secretos que ni él tiene la seguridad de estar trabajando en ellos, a Nano le gusta dedicar los ciclos que no gasta en tapar agujeros de Firewall para dedicarse al hobby de la electrónica o a ver películas de ciencia ficción. Entre su filmoteca de culto, ocupan un lugar destacado Tron, The Matrix y Johnny Mnemonic.

Deja un comentario

avatar